Columna de opinión Diario Austral Osorno publicada el 16 de Enero del 2008
La descentralización en Chile está regida fundamentalmente por la ley de Municipalidades y la ley de Gobiernos Regionales, las que producen lo siguiente en el nivel local: a los municipios se les permite elegir democráticamente a sus autoridades y se les entregan muchas tareas pero con escasos recursos fiscales. A los gobiernos regionales no se les permite elegir democráticamente a sus autoridades, pero se les entregan mayores recursos fiscales y la potestad para decidir el destino comunal de muchos de esos recursos. En definitiva, la plata no está en los municipios, la plata para financiar proyectos está en las regiones o en los ministerios, cuestión que obliga a los alcaldes a buscar y "cazar" recursos fiscales. Lo curioso de la descentralización es que en la letra promueve fortalecer la participación ciudadana y la planificación democrática en el nivel regional y local, pero en ningún lado establece cuáles son los incentivos fiscales para los municipios que hacen todo ello. Es por eso que en la práctica para la descentralización da lo mismo lo que piense la gente respecto a las prioridades comunales, ya que, ¿dónde están establecidos los dineros fiscales asociados a participación y planificación democrática? Esto se ratifica con un estudio finalizado en el Centro de Estudios Regionales el año 2007, donde la valoración que le otorgan los municipios al Pladeco y al Cesco es casi nula. Como contrapartida, los alcaldes le otorgan una alta valoración al lobby político ("contactos regionales o nacionales") para conseguir proyectos comunales. La principal conclusión a la cual se llega con este estudio es que el modelo de descentralización chileno es "hipócrita", ya que mientras desde el centro político se le pide a los alcaldes planificación democrática y participación ciudadana para tomar las decisiones locales, la descentralización no premia esos aspectos con fondos fiscales, es decir, un alcalde tenga o no Pladeco, cuente o no con Cesco, igual consigue recursos gracias a "sus contactos". En mi concepto, a esta "hipocresía" se seguirán enfrentando los ciudadanos del Ranco y la mayoría de las comunas del país, ya que en la actualidad no hay premios de parte del nivel central o regional, para aquellos municipios y alcaldes que, por ejemplo, tienen actualizado su Pladeco y lo hicieron con amplia participación ciudadana. Tampoco existe voluntad política en los niveles regionales por hacer vinculante la existencia del Cesco, con asignación de recursos fiscales. En definitiva, no se observa capacidad de innovar, de imaginar nuevas cosas, sólo se espera que "la ley lo diga", que el "centro lo ordene". Mientras tanto, se siguen empoderando caciques y no ciudadanos, se siguen haciendo pequeñas reformas que, en definitiva, es la misma torta pero con otro olor.
La descentralización en Chile está regida fundamentalmente por la ley de Municipalidades y la ley de Gobiernos Regionales, las que producen lo siguiente en el nivel local: a los municipios se les permite elegir democráticamente a sus autoridades y se les entregan muchas tareas pero con escasos recursos fiscales. A los gobiernos regionales no se les permite elegir democráticamente a sus autoridades, pero se les entregan mayores recursos fiscales y la potestad para decidir el destino comunal de muchos de esos recursos. En definitiva, la plata no está en los municipios, la plata para financiar proyectos está en las regiones o en los ministerios, cuestión que obliga a los alcaldes a buscar y "cazar" recursos fiscales. Lo curioso de la descentralización es que en la letra promueve fortalecer la participación ciudadana y la planificación democrática en el nivel regional y local, pero en ningún lado establece cuáles son los incentivos fiscales para los municipios que hacen todo ello. Es por eso que en la práctica para la descentralización da lo mismo lo que piense la gente respecto a las prioridades comunales, ya que, ¿dónde están establecidos los dineros fiscales asociados a participación y planificación democrática? Esto se ratifica con un estudio finalizado en el Centro de Estudios Regionales el año 2007, donde la valoración que le otorgan los municipios al Pladeco y al Cesco es casi nula. Como contrapartida, los alcaldes le otorgan una alta valoración al lobby político ("contactos regionales o nacionales") para conseguir proyectos comunales. La principal conclusión a la cual se llega con este estudio es que el modelo de descentralización chileno es "hipócrita", ya que mientras desde el centro político se le pide a los alcaldes planificación democrática y participación ciudadana para tomar las decisiones locales, la descentralización no premia esos aspectos con fondos fiscales, es decir, un alcalde tenga o no Pladeco, cuente o no con Cesco, igual consigue recursos gracias a "sus contactos". En mi concepto, a esta "hipocresía" se seguirán enfrentando los ciudadanos del Ranco y la mayoría de las comunas del país, ya que en la actualidad no hay premios de parte del nivel central o regional, para aquellos municipios y alcaldes que, por ejemplo, tienen actualizado su Pladeco y lo hicieron con amplia participación ciudadana. Tampoco existe voluntad política en los niveles regionales por hacer vinculante la existencia del Cesco, con asignación de recursos fiscales. En definitiva, no se observa capacidad de innovar, de imaginar nuevas cosas, sólo se espera que "la ley lo diga", que el "centro lo ordene". Mientras tanto, se siguen empoderando caciques y no ciudadanos, se siguen haciendo pequeñas reformas que, en definitiva, es la misma torta pero con otro olor.