Columna de opinion Diario Austral Osorno publicada el 19 de Junio del 2008
Literalmente Sebastián Piñera se operó los ojos y entró a la moneda. Luego de su operación, la primera actividad política y pública que realizó fue ingresar en cuerpo y alma, con un discurso claro y conciliador, al mismísimo palacio de gobierno. Pareciera ser que de un momento a otro la operación le hizo ver con mayor lucidez la mejor estrategia para llegar a la casa de gobierno el 2010: un estilo propositivo y conciliador. La visita de Piñera a la moneda, a simple vista parece inteligente en un contexto de creciente ceguera política imperante en nuestro País. La idea de ver con claridad cuáles son los problemas que hoy le preocupan a Chile y de ver con claridad cuáles son las mejores soluciones para todos, y no para unos pocos, resulta ser uno de los principales desafíos de la clase política pos Pinochet. No es que Piñera se haya transformado en una excepción a la clase política, sino que su acto se puede interpretar de diversas maneras: ¿Qué no ve la concertación y qué no ve la Alianza? Por un lado, desde que se murió Pinochet, la concertación ha estado perdiendo cada vez más la capacidad de anticiparse a los hechos y evitar las sensaciones de inestabilidad, tan comunes en este último año. No están viendo que Chile exige otro “proyecto político”; no están viendo que el proyecto de los 90 se agotó y que es necesario re-inventar la concertación con un discurso integrador, más público y no tan difuso como hasta ahora se percibe. Por otro lado, la Alianza por Chile, entusiasmada y frotándose las manos para entrar a la tan preciada Moneda, no está observando que en Chile no sólo se llega a ella por errores del rival, sino que también se llega con méritos y con proyectos políticos de futuro para alcanzar el tan deseado poder. Tampoco ven que en Chile existe una cultura política del “concilio” y no del conflicto, no obstante, la alianza no se muestra ni conciliadora ni propositiva para llegar a él. En fin, la operación a la “vista” que se hizo Piñera me deja 3 lecciones. Primero, a Piñera le falta otra operación, la operación del “Dinero”. Ese tumor Dinero/Política, es maligno y debería operarse, de lo contrario, no hay Moneda, por lo menos la que él quiere. Segundo, la concertación y la alianza deben operarse urgentemente de miopía política y deben comenzar a pensar “grandes proyectos políticos” y dejar de actuar en función de pachotadas. Tercero, la otra operación que al presidenciable de la Alianza le hace falta es la de construir un Proyecto Político de Futuro, porque hasta aquí sus propuestas sólo han sido coyunturales y de carácter electoralista, no hay propuestas país en sus palabras. Sin proyecto de futuro no será capaz de convocar a su sector, menos convocará a la mayoría de los Chilenos. En fin, lo que la operación de Piñera le debe hacer ver con mayor claridad, es que sin la UDI no hay alianza y “sin alianza no tiene gobierno”. Parte de la concertación, a pesar de su miopía, ha observado con gran lucidez lo anterior; Piñera sin alianza no es rival, quizás por eso, la invitación a la Moneda.
Literalmente Sebastián Piñera se operó los ojos y entró a la moneda. Luego de su operación, la primera actividad política y pública que realizó fue ingresar en cuerpo y alma, con un discurso claro y conciliador, al mismísimo palacio de gobierno. Pareciera ser que de un momento a otro la operación le hizo ver con mayor lucidez la mejor estrategia para llegar a la casa de gobierno el 2010: un estilo propositivo y conciliador. La visita de Piñera a la moneda, a simple vista parece inteligente en un contexto de creciente ceguera política imperante en nuestro País. La idea de ver con claridad cuáles son los problemas que hoy le preocupan a Chile y de ver con claridad cuáles son las mejores soluciones para todos, y no para unos pocos, resulta ser uno de los principales desafíos de la clase política pos Pinochet. No es que Piñera se haya transformado en una excepción a la clase política, sino que su acto se puede interpretar de diversas maneras: ¿Qué no ve la concertación y qué no ve la Alianza? Por un lado, desde que se murió Pinochet, la concertación ha estado perdiendo cada vez más la capacidad de anticiparse a los hechos y evitar las sensaciones de inestabilidad, tan comunes en este último año. No están viendo que Chile exige otro “proyecto político”; no están viendo que el proyecto de los 90 se agotó y que es necesario re-inventar la concertación con un discurso integrador, más público y no tan difuso como hasta ahora se percibe. Por otro lado, la Alianza por Chile, entusiasmada y frotándose las manos para entrar a la tan preciada Moneda, no está observando que en Chile no sólo se llega a ella por errores del rival, sino que también se llega con méritos y con proyectos políticos de futuro para alcanzar el tan deseado poder. Tampoco ven que en Chile existe una cultura política del “concilio” y no del conflicto, no obstante, la alianza no se muestra ni conciliadora ni propositiva para llegar a él. En fin, la operación a la “vista” que se hizo Piñera me deja 3 lecciones. Primero, a Piñera le falta otra operación, la operación del “Dinero”. Ese tumor Dinero/Política, es maligno y debería operarse, de lo contrario, no hay Moneda, por lo menos la que él quiere. Segundo, la concertación y la alianza deben operarse urgentemente de miopía política y deben comenzar a pensar “grandes proyectos políticos” y dejar de actuar en función de pachotadas. Tercero, la otra operación que al presidenciable de la Alianza le hace falta es la de construir un Proyecto Político de Futuro, porque hasta aquí sus propuestas sólo han sido coyunturales y de carácter electoralista, no hay propuestas país en sus palabras. Sin proyecto de futuro no será capaz de convocar a su sector, menos convocará a la mayoría de los Chilenos. En fin, lo que la operación de Piñera le debe hacer ver con mayor claridad, es que sin la UDI no hay alianza y “sin alianza no tiene gobierno”. Parte de la concertación, a pesar de su miopía, ha observado con gran lucidez lo anterior; Piñera sin alianza no es rival, quizás por eso, la invitación a la Moneda.